Todo sucedió muy rápido. De un día para el otro llegaste a mi vida. Me prestaste tu amor, me enseñaste a amar, cambiaste mi vida, me enseñaste a crecer, me enseñaste a reir, a sonreir, a llorar de felicidad. Pero esa felicidad muy pronto se convirtió en tristeza. Como fácil llego, fácil se fue. Estabas confundido sin razones, no querías hablar de eso, comenzaste a fingir ese amor que antes me tenías. Me dejaste sin palabras, no sabia como actuar, o que decir. Nunca hubiera esperado eso de nadie y menos de vos . Dejaste de hablarme, solo cosas malas hacías que me lastimaban más y más. Otros quisieron entrar a mi vida… pero las puertas de mi corazón estaban cerradas, tú las cerraste al dejarme. Vos me enseñaste a llorar por amor, a valorar lo que se tiene en el momento y no cuando se lo pierde. Tal vez fue eso: no supe valorarte. Pero quiero que sepas que estoy arrepentida, y que haría de todo por volver a vivir esos momentos que en ti quedaron en el olvido. Y después de todo esto, me doy cuenta que de verdad eras y eres muy
importante para mi, que de verdad te amaba y te amo, que ya eras y eres parte de mi vida a la cual en este momento debo acostumbrarme a no tenerla. Quise arreglar las cosas, y tú me volviste a aceptar en tu vida, está vez ya no como antes, pero me aceptaste… ya no quisiste hablar de lo sucedido, aunque todavía no entiendo que te hizo confundir. O simplemente que paso, pero ya las cosas iban “mejorando”, y eso me ponia feliz, porque yo con solo ser tu amiga me conformaba. Porque tú no puedes entender todo lo que eres para mi. Confieso que muchas veces te recuerdo y no puedo evitar yo sentir todo ese sufrimiento que dejaste en mi alma al partir. Yo sé que si volverías mi vida seria mucho más feliz, porque aunque tú no lo creas, tú me haces vivir. Luego de aquellos hermosos momentos vividos, dejamos de hablarnos otra vez sin razones. Ya no sé que pensar, haces muy notorio que ya no te importo absolutamente nada. Luego de que transcurrir todo este tiempo en el cual vivi situaciones extremadamente diferentes me doy cuenta que puedo vivir sin ti, solamente tengo que esperar a que el tiempo pase, a que el tiempo cure mis heridas .Me enseñaste muchas cosas, pero la más importante fue a amar. Me enseñaste a amar de la mejor manera y la más bella manera que puede existir, y lo demás no me importa, pues tú me haces feliz. Lo único que espero es que aprendas a no jugar con mis sentimientos, porque tú eres una de las personas más importantes de mi vida. Y si juegas con ellos, si solo juegas un juego de falsedad, abrirás una herida que ya no cerrará. Me enseñaste a amar, y lo demás no importa, Gracias y Perdón.
Maanu,

























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